Así se gesta un ‘top ten’

En el año 2002, cuando Verdasco ganó su primer Challenger comenzó en el puesto 465 del mundo y acabó el 173. Segovia, Kiev y Eckental vieron en acción la potencia y versatilidad de Fer y era el momento de empezar a jugar torneos importantes. En 2003, Verdasco disputó su primer Torneo Masters Series, el Masters Series de Miami. Venció a Karol Kučera y a Max Mirnyi, para luego perder con Carlos Moyá en tercera ronda. Tras este buen debut, tuvo una mala temporada en tierra batida y perdió en primera ronda en Wimbledon contra el finés Jarkko Nieminen en cinco sets. Posteriormente Verdasco disputó el Masters Series de Cincinnati, dondé perdió con el estadounidense Andy Roddick. En el Abierto de los Estados Unidos alcanzó la tercera ronda, donde cayó ante el tailandés Paradorn Srichaphan tras haber doblegado a Tommy Robredo en primera ronda y al italiano Davide Sanguinetti en la segunda. Finalmente cerró el año como número 109 del mundo.

Su progresión comenzaba a dar sus frutos y 2004 sería el año de la confirmación definitiva. Conquistaría su primer título ATP, al llevarse el Open de Tenis de la Comunidad Valenciana, ganando al defensor del título, Juan Carlos Ferrero, en las semifinales y a Albert Montañés en la final. También llegó a la final del Abierto Mexicano de Torneo de Acapulco y a los cuartos de final en los torneos de Halle y Hertogenbosch, ambos sobre pistas de hierba. Alcanzó la tercera ronda en los Masters Series de Hamburgo y Madrid. Además llegó a los cuartos de final del torneo de Estocolmo y a las semifinales del torneo de Kitzbühel. Ese mismo año ganó su primer y hasta la fecha único título de dobles, junto a Feliciano López en Estocolmo, para terminar el año en el número 36 del ránking ATP. Parecía que Verdasco se iba a comer el mundo, que había surgido una estrella que pelearía de tú a tú con las mejores raquetas del circuito, pero consolidarse en la élite fue más duro de la esperado. A Verdasco le costaría más de dos temporadas alcanzar el Top 20. Alternaba grandes actuaciones como su cuarta ronda en el US OPEN 2005 con sonoras decepciones como perder en primera ronda en los torneos de Metz, en la Copa Kremlin en Moscú y en los Masters Series de Madrid y París. Comenzaba a forjarse la leyenda de la inconsistencia de su juego y su debilidad mental. Pero 2008 cambió su vida, sobre todo a partir de la temporada de tierra. En el Masters de Roma llegó a tercera ronda, tras vencer a Carlos Moya y a Lapentti, donde fue derrotado por James Blake. El buen nivel se mantuvo también en Hamburgo, donde alcanzó los cuartos de final con victorias sobre Mikhail Youzhny (6-2, 6-3), Michaël Llodra (6-2, 6-0) y David Ferrer (7-6 (4), 6-2); y Roland Garros, hasta que en octavos de final Rafa Nadal se cruzó en su camino. Daba lo mismo. El 9 de junio tras la finalización de Roland Garros, Fernando alcanzó por primera vez el Top 20, lo que supuso una inyección en sus afectada moral. Se preparó especialmente su rendimiento sobre la hierba, llegó a la final del Torneo de Nottingham, situándose en el puesto 18º, y a octavos de final en Wimbledon, siendo derrotado por Mario Ančić en un partido muy duro que finalizó con un tanteo de 13-11 en el quinto set. Esta actuación le encumbró al 13º puesto de la ATP. Su gran momento de forma se comprobó en el torneo de Umag, donde venció a Igor Andreev en la final logrando su segundo título ATP, y ascendiendo al 11º puesto de la clasificación.

El top ten estaba a tiro de piedra. Su sueño de la infancia estaba más cerca que nuncay Fer no estaba dispuesto a perderlo ahora. Era el momento de trabajar más que nunca. El premio ya llegaría. Y llegó en forma de oportunidad de oro en la Copa Davis. Cuando todo el mundo apuntaba a Rafa Nadal como salvador de la Armada Española en Argentina, una lesión dejó fuera de combate al balear. Toda España daba por perdida la batalla, pero Feliciano y Verdasco obraron el milagro, como en los viejos tiempos. El 23 de noviembre de 2008 Fernando lograba el punto decisivo para que España conquistase su tercera Copa Davis, tras derrotar en cinco sets (6-3, 6-7, 4-6, 6-3, 6-1) a José Acasuso -también ganó el punto de dobles con Feliciano López al ganar a David Nalbandian y Agustín Calleri por 5-7, 7-5, 7-6 y 6-3-. Los abucheos y gritos maleducados de la afición argentina sacaron lo mejor de él y rompieron de paso todos los miedos que tenía a la hora de encarar ciertos partidos o cerrar compromisos a priori sencillos. Nació un nuevo Verdasco. Ese que ha llegado a las semifinales del Open de Australia tras arrollar a Mannarino (6-0, 6-2, 6-2), Clement (6-1, 6-1, 6-2) y Stepanek (6-4, 6-0, 6-0); y derrotar a estrellas como Tsonga o Murray. El lunes 2 de febrero estrenará condición de Top Ten. Pero seguirá yendo a “La Cañada” seguirá mirando desde detrás de la valla, aunque ahora sea a aquellos niños que sueñan llegar a ser como él.
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